En 2011, Dom Kennedy ya era uno de los nombres más respetados del hip hop independiente de Los Ángeles. Sin el respaldo de una gran discográfica y apostando por la filosofía "hazlo tú mismo", había conseguido crear una base de seguidores muy fiel gracias a una mezcla de rap relajado, historias cotidianas y un inconfundible sonido californiano.

En 2011, Kid Ink todavía era un artista independiente, pero su crecimiento era evidente. Después del éxito de Crash Landing y de varios proyectos que habían circulado con fuerza por el circuito de mixtapes, decidió publicar Wheels Up, un trabajo pensado para demostrar que podía competir con cualquier nombre importante del hip hop estadounidense.

Después de varios años centrado en su carrera cinematográfica y de publicar Battle of the Sexes en 2010, Ludacris quería recordar por qué había sido considerado uno de los MCs más completos de la década anterior. 1.21 Gigawatts: Back To The First Time nació precisamente con esa intención: recuperar la agresividad, el humor y la técnica que habían caracterizado sus primeros trabajos.

En 2011 Ace Hood se encontraba en uno de los momentos más productivos de su carrera. Tras consolidarse como uno de los artistas principales de We The Best Music Group, decidió mantener un ritmo constante de publicaciones utilizando el circuito de mixtapes como complemento a sus álbumes de estudio.

A comienzos de la década de 2010, Stalley era uno de los nombres más respetados del circuito independiente. Mientras el trap dominaba buena parte del mercado estadounidense, el rapero de Massillon (Ohio) apostó por una propuesta mucho más introspectiva, influenciada por el soul, el jazz y el hip hop clásico.

En 2011 Trey Songz atravesaba uno de los momentos más exitosos de su carrera. Después de Passion, Pain & Pleasure, ya se había consolidado como una de las grandes estrellas del R&B contemporáneo, pero quería demostrar que también podía desenvolverse con soltura en el terreno del rap.

Tras el éxito de Flockaveli (2010), Waka Flocka Flame se convirtió en una de las caras visibles de la explosión del trap. En lugar de reducir el ritmo de publicaciones, decidió mantener una presencia constante en el circuito de mixtapes con Salute Me Or Shoot Me 3, la tercera entrega de la serie que había impulsado su nombre desde los primeros años de Brick Squad Monopoly.