En el verano de 2011, YG, Ty Dolla $ign y Bobby Brackins eran tres de los nombres emergentes más prometedores de la Costa Oeste. Aunque todavía no habían alcanzado el éxito masivo, los tres compartían una visión similar: revitalizar el sonido californiano combinando rap festivo, melodías R&B y la nueva producción minimalista que comenzaba a popularizar DJ Mustard.