Cuando K. Michelle publicó Signed, Sealed & Delivered, todavía no era la estrella televisiva ni la artista multiplatino que terminaría siendo pocos años después. Sin embargo, dentro del circuito del R&B ya era considerada una de las voces más prometedoras de su generación gracias a una combinación poco habitual de potencia vocal, honestidad emocional y actitud callejera.