Cómo entrenar el oído de un productor
Cuando alguien comienza a producir música suele pensar que el secreto está en aprender a utilizar un DAW, comprar mejores plugins o ampliar su colección de samples. Sin embargo, existe una habilidad mucho más importante que cualquier equipo: el oído.
No hablamos únicamente de tener buen oído musical o reconocer notas. Nos referimos a la capacidad de escuchar una canción como lo hace un productor. Es decir, identificar cómo está construida, entender por qué funciona y descubrir los pequeños detalles que hacen que una producción destaque sobre las demás.
La buena noticia es que este oído no es un don reservado para unos pocos. Se puede entrenar, igual que un deportista entrena sus músculos o un fotógrafo aprende a reconocer la mejor luz. Cuanto más practiques, más información serás capaz de extraer de cada canción que escuches.
Escuchar no es lo mismo que analizar
La mayoría de las personas escuchan música para disfrutarla. Un productor la escucha para aprender.
Mientras un oyente presta atención a la letra o al cantante, un beatmaker debería hacerse preguntas constantemente:
- ¿Qué instrumento aparece primero?
- ¿Cómo entra la batería?
- ¿Cuándo aparece el bajo?
- ¿Qué hace que el estribillo tenga más energía?
- ¿Por qué ese beat transmite tanta fuerza?
Cada canción puede convertirse en una clase magistral de producción si sabes qué buscar.
Divide el beat en capas
Uno de los mejores ejercicios consiste en escuchar una instrumental varias veces, centrándote cada vez en un elemento distinto.
Primera escucha
Concéntrate únicamente en la batería.
Ignora completamente la melodía.
Observa:
- El patrón del kick.
- La colocación de la caja.
- Las variaciones del hi-hat.
- Los fills.
- El swing.
Segunda escucha
Ahora presta atención únicamente al bajo.
Pregúntate:
- ¿Sigue la melodía?
- ¿Va por libre?
- ¿Cuándo desaparece?
- ¿Cómo se combina con el bombo?
Tercera escucha
Analiza la melodía principal.
¿Está formada por un piano?
¿Un sample?
¿Un sintetizador?
¿Se repite constantemente?
¿Tiene pequeñas variaciones?
Cuarta escucha
Escucha los detalles.
Aquí es donde aparecen los secretos.
- FX.
- Reverse.
- Voces ambientales.
- Ruidos.
- Transiciones.
- Automatizaciones.
Muchas veces estos pequeños elementos son los responsables de que un beat parezca profesional.
Aprende a reconocer frecuencias
Otro ejercicio fundamental consiste en identificar qué ocupa cada zona del espectro sonoro.
Con el tiempo empezarás a distinguir:
- Los subgraves.
- Los graves.
- Los medios.
- Los medios-agudos.
- Los agudos.
Cuando desarrollas esta habilidad resulta mucho más fácil mezclar correctamente tus producciones.
Empiezas a entender por qué algunos instrumentos chocan entre sí y cómo dejar espacio para que cada uno tenga su lugar.
Escucha música con auriculares… y también con altavoces
Muchos productores trabajan siempre con auriculares.
Otros únicamente utilizan monitores.
Lo ideal es combinar ambos sistemas.
Los auriculares permiten descubrir pequeños detalles.
Los altavoces muestran cómo interactúan realmente los instrumentos.
Después conviene hacer una última prueba escuchando el beat desde:
- El móvil.
- El coche.
- Un altavoz Bluetooth.
- Unos auriculares básicos.
Si la producción funciona en todos ellos, probablemente vas por el buen camino.
Copiar para aprender, no para publicar
Uno de los ejercicios más útiles consiste en intentar recrear un beat famoso.
No se trata de plagiarlo.
El objetivo es descubrir cómo fue construido.
Cuando intentas reproducir una batería de DJ Premier o un 808 de Metro Boomin empiezas a comprender decisiones que antes pasaban desapercibidas.
Este tipo de práctica acelera enormemente el aprendizaje.
Escucha géneros diferentes
Si únicamente escuchas Trap terminarás produciendo Trap parecido al de todos los demás.
Las mejores ideas suelen llegar desde lugares inesperados.
Dedica tiempo a descubrir:
- Soul de los años 60 y 70.
- Jazz.
- Funk.
- Música brasileña.
- Afrobeat.
- Rock psicodélico.
- Bandas sonoras.
- Música clásica.
Muchos de los productores más influyentes del Hip Hop han construido su identidad mezclando influencias muy distintas.
Aprende a identificar la estructura
Otro aspecto fundamental consiste en analizar cómo evoluciona una canción.
Haz una lista mientras escuchas:
- Intro.
- Verso.
- Pre-estribillo.
- Estribillo.
- Puente.
- Outro.
Después observa qué cambia en cada sección.
¿Entra un nuevo instrumento?
¿Desaparece el bajo?
¿Se abre un filtro?
¿Se añaden voces?
Estos cambios mantienen la atención del oyente sin que apenas sea consciente.
Haz pausas
Existe un error muy común entre los beatmakers.
Escuchar música durante horas sin descansar.
Nuestro oído se fatiga.
Cuando eso ocurre empezamos a tomar malas decisiones.
Después de una sesión larga, lo mejor es descansar unos minutos.
Al volver descubrirás errores que antes parecían invisibles.
Crea una biblioteca de referencias
Selecciona entre veinte y cincuenta canciones cuya producción te parezca extraordinaria.
No importa el estilo.
Lo importante es que representen el sonido que te gustaría conseguir.
Escúchalas regularmente.
Analízalas.
Compáralas con tus beats.
Con el tiempo desarrollarás un criterio mucho más sólido para evaluar tu propio trabajo.
El oído también necesita práctica diaria
No hace falta producir todos los días para mejorar.
A veces basta con dedicar quince minutos a escuchar una canción con atención absoluta.
Cada análisis aumenta tu capacidad para reconocer patrones, sonidos y técnicas de producción.
Poco a poco dejarás de escuchar música como un simple aficionado y empezarás a hacerlo como un verdadero beatmaker.
Ejercicio práctico
Durante la próxima semana elige una canción diferente cada día.
Escúchala cuatro veces.
- Analiza únicamente la batería.
- Analiza únicamente el bajo.
- Analiza únicamente la melodía.
- Analiza todos los efectos y automatizaciones.
Anota todo lo que descubras en un cuaderno o documento.
Al cabo de unos días comprobarás que empiezas a detectar detalles que antes pasaban completamente desapercibidos.



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