Entrevista exclusiva a Ana Palacios y Diego Rodríguez (Mujeres de Cine)

En un panorama cinematográfico que aún lucha por alcanzar una representación equitativa, iniciativas como Mujeres de Cine se han convertido en un faro imprescindible para visibilizar el talento femenino detrás de las cámaras. Hoy tenemos el privilegio de conversar con Ana Palacios y Diego Rodríguez, dos figuras clave en la consolidación de este proyecto que no solo exhibe cine hecho por mujeres, sino que también genera reflexión, impulsa redes profesionales y abre espacio a nuevas voces en la industria audiovisual.

A través de su trabajo, Mujeres de Cine ha logrado trascender la exhibición para convertirse en plataforma, encuentro y altavoz. Conocer de cerca su visión, sus retos y su manera de entender el poder transformador del cine es una oportunidad para comprender cómo se construye un cambio real en la cultura contemporánea.

¿Cómo nació Mujeres de Cine y qué necesidad buscaba cubrir en el panorama audiovisual español?

Mujeres de Cine nació hace 15 años, en un momento en el que apenas existían festivales o ciclos dedicados a visibilizar el trabajo de las mujeres cineastas. La paridad no era un tema central y los datos resultaban alarmantes: el cine estaba hecho, en su gran mayoría, por hombres. Surgió como una iniciativa ilusionante, con una mirada constructiva y positiva, con la convicción de que era necesario abrir un espacio propio para las directoras españolas.

¿Cuál fue el mayor reto inicial al poner en marcha el proyecto?

El desafío más grande fue convencer a instituciones y colaboradores de la importancia de un proyecto así, en una época en la que la sensibilidad hacia la igualdad de género en el cine no tenía la relevancia que posee hoy.

En lo personal, ¿qué los motivó a comprometerse con la visibilización del trabajo de las mujeres cineastas?

Escuchar de primera mano a las directoras fue clave. Era recurrente que compartieran cómo, a diferencia de sus colegas hombres, a ellas no se les perdonaba un primer fracaso en taquilla o crítica, saber de las dificultades reales a las que se enfrentaban para sacar sus proyectos adelante y ofrecer sus propias narrativas. Esa desigualdad tan evidente nos motivó a crear una iniciativa donde sus voces y obras fueran valoradas en igualdad de condiciones.

¿Cómo definen la identidad del festival frente a otros certámenes de cine?

Nuestro mayor valor diferencial es ser el único festival que programa exclusivamente cine español realizado por mujeres. Nos hemos convertido en la casa del cine español dirigido por ellas. Muchas directoras nos transmiten que aquí se sienten acompañadas, defendidas y en un entorno seguro. Esa sensación de pertenencia es nuestro motor para seguir creciendo.

¿Qué criterios utilizan para seleccionar las películas que forman parte de la programación?

El criterio principal es siempre la calidad cinematográfica, acompañada del interés por mostrar diversidad de miradas, lenguajes y propuestas.

¿Qué papel juegan las directoras emergentes en la propuesta de Mujeres de Cine?

Un papel fundamental. Desde nuestros inicios nos interesó dar espacio a las nuevas generaciones, y por eso creamos la sección Germinal, coordinada por Elisa Celda. Allí damos visibilidad a las cineastas emergentes y las ponemos en diálogo con directoras consagradas, construyendo una genealogía que conecta distintas etapas del cine español.

Desde su creación hasta hoy, ¿qué cambios han observado en la presencia de mujeres en el cine español?

Se han producido muchísimos avances. La presencia de mujeres empieza a normalizarse en todos los ámbitos del cine, aunque todavía queda mucho trabajo por hacer.

¿Podrían compartir algún logro o anécdota que sientan como un hito en la trayectoria del festival?

Un ejemplo que nos emociona es ver cómo las reconocidas con nuestro Premio Mujer de Cine, poco después, suelen recibir reconocimientos tan relevantes como el Goya de Honor u otros grandes galardones. Sentimos que contribuimos a abrir camino y a recordar a las instituciones la importancia de nuestras creadoras.

¿Cómo ha evolucionado la recepción del público y de la crítica hacia la muestra?

Tenemos una inmensa suerte: desde sus inicios Mujeres de Cine ha contado con una excelente receptividad por parte de público y crítica. Lo que sí observamos es que, en los últimos años, esa receptividad se ha ido consolidado con firmeza hasta convertirse a día de hoy en una de las muestras con mayor reconocimiento y asistencia de público con una itinerancia nacional e internacional cercana a los 900.000 espectadores a lo largo de estos 15 años. Es, sin duda, nuestro gran orgullo.

¿Qué importancia tiene para ustedes la proyección internacional del festival?

Es enorme. Cada año, gracias al apoyo de AECID, la muestra se desarrolla en 14 países fuera de España, lo que nos permite difundir el talento de nuestras directoras más allá de nuestras fronteras.

¿Existen colaboraciones con otros festivales o instituciones fuera de España?

Sí, y cada vez más. Hemos tejido una red de colaboraciones que amplifica la visibilidad del cine hecho por mujeres, conectándonos con públicos e instituciones de muy diversos contextos. Tal es el caso de nuestra colaboración con el festival La Mujer y el Cine de Buenos Aires, la Muestra de cine El sueño de Alicia de Honduras o el festival de Cine de mujeres y diversidades de Chile. Pensamos que estas alianzas a nivel internacional son fundamentales para crear red en favor de la igualdad de género.

¿Qué diferencias perciben entre la situación de las cineastas en España y en otros países?

Aunque los retos son globales, en España hemos visto avances notables en la última década en materia de igualdad. Sin embargo, en muchos países aún persiste una mayor desigualdad de oportunidades y un acceso más limitado a la financiación. España está en un proceso de cambio, pero todavía con barreras similares a las que enfrentan otras cinematografías.

¿Cómo se están adaptando a los cambios en el consumo audiovisual, como el auge de plataformas digitales?

Para nosotras es fundamental la ventana online, fuimos pioneras creando la primera plataforma de streaming dedicada en exclusiva al cine dirigido por mujeres https://vod.mujeresdecine.com/ y en lanzar el primer festival online realizado por mujeres en marzo de 2020.

¿Qué sueñan o proyectan para Mujeres de Cine en los próximos diez años?

Nuestro sueño es consolidarnos como referente internacional y seguir siendo un espacio imprescindible para la difusión del cine hecho por mujeres en España, ampliando aún más la red de colaboración global y garantizando que las próximas generaciones encuentren un camino más justo y equitativo.

¿Qué consejo darían a las jóvenes cineastas que quieren abrirse camino en la industria?

Que crean en su voz y su mirada, que no teman al error y que busquen alianzas con otras mujeres de la profesión. La sororidad es una fuerza poderosa para sostenerse y avanzar.

¿Qué les ha enseñado a ustedes este viaje personal y profesional?

Nos ha enseñado que el cambio es posible cuando se construye desde la pasión y la perseverancia. También que el cine no solo refleja la realidad, sino que puede transformarla.

Para terminar, nos gustaría preguntarte si hay algo que queráis decir a los visitantes de Diggin Society

Queremos invitarles a descubrir, apoyar y difundir el cine hecho por mujeres. Cada película es una oportunidad de ampliar nuestra mirada sobre el mundo y, al mismo tiempo, de construir una industria más justa y representativa.

Queremos invitarles a conocer más de cerca Mujeres de Cine: con su mirada y participación se completa esta aventura compartida en favor de la igualdad.

Tags:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *