Entrevista exclusiva a Ana Sanfrutos y Aida F. Chaves (Directoras de Hybrid Art Fair)
En el vibrante cruce entre arte contemporáneo, experimentación y nuevos formatos expositivos, Ana Sanfrutos y Aida F. Chaves se han consolidado como dos de las figuras clave en la renovación del panorama ferial en España. Como directoras de Hybrid Art Fair, han impulsado un modelo que desafía las estructuras tradicionales del mercado del arte, apostando por la hibridación de disciplinas, la cercanía entre artistas y público, y la ocupación de espacios no convencionales.
Desde su creación, Hybrid Art Fair se ha convertido en una plataforma imprescindible para galerías emergentes, proyectos independientes y propuestas site-specific que encuentran en lo híbrido no solo un formato, sino una filosofía. Bajo su dirección, la feria ha reforzado su identidad como laboratorio de tendencias y punto de encuentro para el coleccionismo contemporáneo más inquieto.
En esta entrevista conversamos con Ana Sanfrutos y Aida F. Chaves sobre los retos de dirigir una feria alternativa en un contexto cambiante, la evolución del mercado, el papel de las mujeres en la gestión cultural y las claves para seguir innovando sin perder coherencia.
Hybrid Art Fair nació con una identidad muy clara. ¿Cómo definiríais hoy el ADN de la feria y qué ha cambiado desde sus primeras ediciones?
La feria nació con la intención de ofrecer un espacio en la semana del arte para proyectos emergentes, galerías y colectivos que no tienen fácil acceso a ferias de arte y a la primera línea del mercado del arte. También Hybrid Art Fair es un espacio de exploración en muchos sentidos, tanto para gestores como para artistas. Un lugar para experimentar con nuevas técnicas, con nuevos artistas y hacer combinaciones nuevas e imposibles sin la presión de las demandas del mercado. Además Hybrid puso siempre el foco en la experiencia del visitante, en hacer del arte contemporáneo una vivencia relajada, divertida y libre de prejuicios. Todo eso sigue siendo la columna vertebral de la feria y lo seguirá siendo. Los cambios tras 10 años son sobre todo a nivel reconocimiento, interés creciente de público general y de coleccionistas en particular, y la suma de proyectos institucionales y colaboraciones de gran calidad que elevan la feria y la hacen única.
Dirigir una feria independiente en el contexto actual no es tarea fácil. ¿Cuál diríais que es el mayor reto —y la mayor recompensa— de liderar Hybrid?
El mayor reto supongo que sería conseguir que el proyecto siga siendo sostenible a lo largo de los años, cosa que por ahora vamos consiguiendo. La mayor recompensa… cuando llega el día de la inauguración y puedes ver y disfrutar de lo que has estado ideando durante todo un año, ver que los expositores están contentos tanto por nuestro trato como por los resultados de su participación, ver al público disfrutar y sorprenderse y darse cuenta de que adquirir una pieza de arte original es posible y maravilloso…
El concepto de “híbrido” atraviesa toda la feria. ¿Cómo se traduce esa idea en la selección de artistas y proyectos?
Pues comienza en la misma localización de la feria, que ‘hibridiza’ las instalaciones de un hotel con una feria de arte, sigue en el tipo de espacios que participan, que en muchas ocasiones no son galerías ‘puras’ sino espacios que combinan diferentes formatos para plantarle cara a las condiciones adversas del mercado del arte en niveles emergentes. El concepto híbrido también está presente en nuestra programación, que integra performances, instalaciones, música, experiencias para toda la familia y actividades formativas y profesionales.
Hybrid siempre ha apostado por formatos no convencionales. ¿Creéis que el mercado del arte está realmente preparado para salirse de lo establecido?
Por supuesto, los 10 años que llevamos a nuestras espaldas lo confirman.
¿Cómo equilibráis la experimentación artística con la sostenibilidad económica del proyecto?
Entendemos que existe un movimiento artístico vibrante y renovado que necesita sus propios espacios para conectar con el público, y ahí estamos nosotras. Nuestra prioridad es facilitar y canalizar esta realidad: no esperamos a que el mercado ocurra, sino que lo provocamos. Las subvenciones públicas aportan un soporte estructural a la feria que agradecemos y gestionamos con rigor, pero el verdadero motor es el trabajo duro y las alianzas con otro tipo de instituciones, ya que buscamos que el proyecto sea autosuficiente mediante la estimulación de proyectos culturales y el apoyo a artistas emergentes que poseen un valor de mercado real.
Vuestra mirada curatorial es muy reconocible. ¿Cómo es vuestro proceso de selección y qué buscáis en una propuesta para que forme parte de la feria?
Revisamos los proyectos y los valoramos no solo por la calidad artística (que obviamente es clave en el proceso) sino también según su adaptabilidad a un espacio de exposición tan peculiar como es una habitación de hotel. Buscamos proyectos comisariados, que cuenten una historia y con artistas que compartan un hilo conductor. Nos gustan también las sorpresas y recomendamos siempre incluir elementos instalativos que acompañen el discurso de las obras.
Hybrid se celebra en un espacio muy particular. ¿Qué papel juega el lugar en la experiencia de la feria?
El espacio lo cambia todo. La manera en la que se aprecian las obras incluidas en un espacio doméstico con muebles reales es totalmente diferente a cómo se aprecian en el etéreo cubo blanco. La intimidad de la cama, del dormitorio, da pie a conversar, a preguntar. Y para los artistas es una experiencia inusual ya que muchos utilizan el espacio también para dormir creándose un ambiente de convivencia muy chulo durante los días del evento.
¿Cómo ha evolucionado el perfil del público de Hybrid Art Fair a lo largo de los años?
El interés de los coleccionistas y profesionales ha crecido exponencialmente en los últimos años. El público general ya lo teníamos y sigue fiel. A Hybrid viene gente de todo tipo y eso es lo que nos gusta: jóvenes y no tan jóvenes que vienen a descubrir y a divertirse, artistas que vienen a aprender, coleccionistas que buscan nuevos talentos, diseñadores de interiores a la caza de piezas… de todo.
En un ecosistema artístico cada vez más global, ¿qué lugar ocupa Hybrid dentro del circuito internacional de ferias?
Somos una plataforma internacional de descubrimiento centrada en proyectos emergentes y formatos experimentales que presenta una curaduría con identidad propia. Para los expositores, Hybrid funciona como un espacio de acceso al mercado, una puerta de entrada estratégica al circuito profesional, que les ofrece visibilidad real y contacto directo con públicos de calidad, contexto curatorial, lo que les da oportunidades reales de crecimiento. Desde la primera edición presentamos gran cantidad de proyectos de todo el mundo y cada año también recibimos multitud de visitantes y profesionales internacionales, que nos ponen en su agenda de la semana del arte.
¿Qué importancia tiene para vosotras dar visibilidad a artistas emergentes y a proyectos independientes?
Es algo fundamental, son la base del mercado del arte y el ámbito donde se fragua la experimentación más puntera que poco a poco va definiendo lo que pasa en todos los niveles del arte contemporáneo.
La feria se sitúa en un punto intermedio entre lo institucional y lo alternativo. ¿Es una posición incómoda o una ventaja?
Hay instituciones que tienen un espíritu muy alternativo y apoyan proyectos muy experimentales. Con esas nos gusta colaborar. Todo son ventajas.
¿Cómo dialoga Hybrid con otras disciplinas más allá del arte contemporáneo, como la performance, la música o la tecnología?
Combinar distintas disciplinas enriquece la experiencia de los visitantes, haciéndola más activa y multisensorial, y también la experiencia de los artistas, que tienen la posibilidad de ver su práctica influenciada desde diferentes perspectivas. Desde la primera edición hemos incluido actuaciones e instalaciones de música experimental, sets de DJ, performance (desde el año pasado con una identidad propia, el programa Jacuzzi, creado en colaboración con LaJuan Gallery) y actividades formativas. Desde hace un par de años ponemos especial énfasis en incluir también a los más pequeños: este año con el programa Hybrid Kids desde el que lanzamos un espacio de creación específico y un cuaderno artístico de actividades para todos los niñes que nos visiten.
Como directoras, ¿cómo se complementan vuestras visiones y roles dentro del proyecto?
Nos complementamos perfectamente, son muchos años trabajando juntas. Aida tiene una perspectiva de negocio espectacular y es experta en marketing y comunicación, con lo que dirige el storytelling, la cara más pública del evento. Ana tiene el ojo más curatorial, la visión de la línea artística y de cómo avanzar con el contenido de la propuesta. Además las dos somos bastantes expertas en producción y dirección de equipos en general. Tenemos mucha suerte porque el equipo ha podido crecer mucho en los últimos años y desde hace ya bastantes ediciones contamos con Ludovica Cadario y Federica Iozzia en desarrollo de públicos, coleccionismo y relaciones públicas; con Henar Ortega en prensa, y con María Garberí en asistencia de producción (además de otras muchas que me dejo en el tintero). Son unas profesionales increíbles con las que da gusto trabajar.
¿Qué tipo de riesgos creéis que son necesarios hoy para que un proyecto artístico siga siendo interesante?
Los únicos riesgos necesarios son los que realmente una organización puede asumir. Todo lo que proponemos, si sale mal, repercute directamente en la salud del proyecto. Así que conocer también muy bien lo que somos y con qué recursos contamos es básico para el crecimiento. Lo que no podemos asumir este año, lo intentaremos el siguiente.
Hybrid también es un espacio de encuentro y comunidad. ¿Qué importancia tiene esa dimensión más humana de la feria?
Es uno de los puntos claves y que más cuidamos. Hybrid es ante todo un lugar de encuentro, de conversación e interacción. El hecho de que el público se sienta cómodo para preguntar sin reparos es de nuestras mayores conquistas.
Mirando al presente, ¿qué creéis que define el momento actual del arte contemporáneo?
La hibridación está marcando el presente: se diluyen las fronteras entre disciplinas, el artista asume muchos más roles, … Además, la tecnología y lo digital han cambiado cómo se crea, se comunica y se colecciona, haciendo que todo sea más híbrido, más rápido y también más complejo.
¿Qué os gustaría que un visitante se llevase consigo después de recorrer Hybrid Art Fair, más allá de una obra o una compra?
La convicción de que es posible disfrutar de un arte contemporáneo libre de prejuicios. La sensación de haber disfrutado y aprendido.
Para terminar, ¿cómo imagináis el futuro de Hybrid Art Fair y qué os sigue motivando a seguir impulsando el proyecto?
Creemos que Hybrid sigue siendo relevante, ya que si no estuviera, muchos espacios no tendrían la posibilidad de participar en la semana del arte de Madrid. Es un escaparate necesario para ellos. En cuanto a la experiencia del visitante, estamos convencidas de seguir siendo la feria más relajada en la que se puede disfrutar sin pretensiones. Además, como lugar de venta de arte, seguimos teniendo el rango de precios más asequible y eso nos convierte en un primer escalón imprescindible para formar compradores de arte y nuevos coleccionistas, ofreciendo propuestas de lo más interesantes y sorprendentes.



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