Entrevista exclusiva a Pierre Louis Geldenhuys
Con una trayectoria marcada por la búsqueda de la excelencia y la sensibilidad hacia la cultura, Pierre Louis Geldenhuys se ha consolidado como una voz singular en su campo. Su recorrido vital combina raíces profundas, experiencias transformadoras y una mirada abierta al futuro. Conversar con él es adentrarse en una reflexión sobre el arte de vivir, los aprendizajes que deja el camino y el valor de los proyectos que trascienden lo inmediato. En esta entrevista, Geldenhuys comparte con franqueza recuerdos, desafíos y aspiraciones, revelando las claves de un legado que aspira a ser tanto personal como universal.
Pierre, ¿cómo recuerdas tu infancia y el lugar donde creciste?
Recuerdo mi infancia como un período feliz con mis padres, mis hermanas y mis abuelos. Vivíamos en una finca y viajábamos bastante por Sudáfrica.
¿Hubo alguien en tu familia que influyera especialmente en tu manera de ver la vida?
Mi abuela me transmitió el interés por todo tipo de actividades creativas y siempre estábamos ocupados en distintos pequeños ‘proyectos’ artísticos. Además mi hermana y yo siempre jugábamos a crear una ciudad en nuestra finca con todo tipo de servicios (banco, supermercado, teatro, etc.), yo creo que esto fue mi mayor incentivo intelectual.
¿Qué tradiciones o costumbres marcaron tu niñez y todavía llevas contigo?
El ambiente artístico que me rodeó, el hecho de tocar el piano y el trompeta y haber estudiado arte dramático, me ha convertido en un hombre del renacimiento, con múltiples intereses y habilidades.
¿Cómo descubriste tu vocación o interés por lo que hoy haces?
Primero estudié escenografía de teatro, pero no me gustó el ambiente del mundo del teatro y me decidí a estudiar diseño de moda. Me dediqué varios años a ser diseñador de alta costura, primero con la firma Rosenworth y luego con mi propia firma en Ciudad del Cabo. Me casé con un español y decidimos vivir en España. Coincidió con la crisis del 2008. Al llegar a España el mercado de la moda estaba hundido y como no hablaba español, decidir empezar a investigar con sedas salvajes. Descubrí la técnica de teselación y los teselados geométricos árabes en el sur de España. Así fue como me convertí en artista textil.
¿Qué estudios, experiencias o viajes fueron decisivos en tu formación personal y profesional?
En mis viajes al sur de España, los teselados árabes me han enseñado mucho pero el ser diseñador de alta costura me ha servido para saber manipular las telas. Una gran diferencia entre los teselados árabes y los míos es que los árabes no tienen espacios vacíos ni superposiciones entre las piezas. En los míos, juego con el positivo y el negativo, los pliegues y los huecos y la ley de la buena forma, principio de la teoría de la Gestalt que explica que nuestra mente tiende a organizar la información visual de la manera más sencilla, simétrica, estable y coherente posible. Además añado un factor adicional que hace único mi trabajo, la luz, transmitiendo un efecto visual radiográfico.
¿Recuerdas algún momento clave en el que pensaste: “este es mi camino”?
Antes de dedicarme plenamente al arte textil, varios amigos me incitaron a seguir esta línea de trabajo y después de varias exposiciones el feedback de la gente me confirmó que era el camino correcto. Sin embargo en mi camino he evolucionado de hacer arte textil exclusivamente basado en la estética y el color, buscando la armonía y la belleza a pasar a hacer un arte más conceptual.
¿Cuál ha sido tu mayor reto en tu trayectoria y cómo lo superaste?
El mayor reto es la complejidad y el costo de fabricación de mis obras, no solo por las sedas salvajes tan exclusivas que vienen de la india, por los elementos textiles que intervienen mi obra y porque además las obras van encapsuladas en cajas de luz. De hecho solo puedo producir 12-15 obras al año.
¿Qué proyecto o experiencia profesional sientes como tu mayor logro hasta ahora?
Yo creo que esta exposición Deconstrucción ha sido el mejor proyecto que he hecho, con 19 obras inéditas y con un discurso muy comprometido con la necesidad de salvar el planeta por la injerencia nociva, destructiva y expansiva del ser humano.
Si tuvieras que definir tu estilo o enfoque de trabajo en pocas palabras, ¿cuáles serían?
Creo que soy muy matemático y tengo una visión tridimensional, muy importante para desarrollar los planos de cada proyecto de ingeniería geométrica. Además soy muy metódico y detallista que me permite cuidar hasta el último detalle de la obra.
¿Qué lecciones has aprendido que consideras universales y que recomendarías a otros?
Las Leyes de la Gestalt que son un conjunto de principios fundamentales en la psicología de la percepción que explican como el cerebro humano organiza e interpreta la información visual de una manera única y subjetiva, dependiendo de las vivencias, cultura y experiencias personales. Lo que quiere decir que cada persona puede interpretar lo que ve de manera diferente.
Además aplico estas leyes en mi vida personal, ya que entiendo que el mundo no está integrado por cosas aisladas sino lo entiendo como un todo.
¿Ha habido fracasos o tropiezos que después se convirtieron en oportunidades?
Mi trabajo tiende a ser dinámico, me gusta evolucionar y presentar novedades en cada exposición o feria precisamente para evitar repetirme y aburrir. Ha habido obras que cuando trabajo con el plano, no funciona sobre la seda. Ello, en lugar de frustrarme me hace ser más exigente. Intento que cada obra sea «guau»!
¿Cómo manejas la presión y las expectativas en tu vida profesional?
La única presión que tengo es poder cumplir con mis compromisos y expectativas de mis galerías. Cuento con la ayuda de mi comisario que me planifica el trabajo, es la liaison con mis galerías, se encarga de preparar los proyectos, la logística y la promoción y comunicación. Así yo me puedo enfocar en la producción. Las expectativas van cambiando, ahora me gusta producir en tamaño grande e intervenir las obras con elementos textiles comunes que normalmente pasan desapercibidos (hilos, botones, imperdibles, alfileres, cremalleras, etc.) y yo los sitúo en primer plano para darles protagonismo en el discurso conceptual.
¿Qué papel juega la familia y la amistad en tu vida?
Vivo parte del año en una reserva en Sudáfrica y el resto en Comillas (Cantabria), desarrollando un proyecto de compra y reforma de una cabaña pasiega. Eso me hace llevar una vida un tanto aislada pero muy tranquila. Tengo una relación y amistad muy especial con mi hermana Linda y mi concepto de familia en el día a día se remite fundamentalmente a mi marido. Somos muy selectivos con nuestras amistades. Creo en la calidad no la cantidad.
¿Qué haces para desconectar y recargar energías?
Vivir en la naturaleza me hace desconectar y viajar a países tropicales. Los últimos años hemos viajado a Mozambique durante un mes solo para recargar pilas.
Si no te dedicaras a lo que haces hoy, ¿a qué te gustaría haberte dedicado?
Probablemente volvería a la alta costura, aplicando mi técnica de teselación, como hace Issey Miyake.
¿En qué proyectos estás trabajando actualmente y qué te ilusiona del futuro?
Un proyecto importante que estoy iniciando pero es muy ambicioso es una exposición en la Casa de Vacas de Madrid.
¿Cómo imaginas tu vida dentro de 10 años?
Igual que ahora pero habiendo evolucionado de tal manera que no deje de sorprender.
¿Qué legado te gustaría dejar, tanto en lo personal como en lo profesional?
En el personal, soy una persona sin ningún ego, y solo deseo cada día hacer cosas nuevas con un mismo hilo conductor.
¿Un libro, canción o película que te inspire especialmente?
El libro Shantaram, una historia real muy inspiradora por su humanidad.
Para terminar nos gustaría preguntarte si hay algo que quieras decir a los visitantes de Diggin Society
Que si tienen la oportunidad de venir a ver mi exposición Deconstrucción con Galería Luisa Pita en Espacio Jovellanos (c/Jovellanos, 6 – Madrid) podrán tener una experiencia única y conocer de cerca mi trabajo y a mí.



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