Entrevista exclusiva a Yi Ting Tsai

Yi Ting Tsai se mueve en un territorio donde el arte, la arquitectura y la memoria se entrelazan. Su trayectoria se encuentra en la búsqueda de formas sensibles de habitar el mundo: espacios que no solo se construyen, sino que se recuerdan, se sienten y se transforman en diálogo con quienes los atraviesan.

Hablar con ella es adentrarse en una conversación que oscila entre lo personal y lo colectivo, lo material y lo invisible. En sus palabras, como en sus obras, late la pregunta por la pertenencia, por la huella del tiempo y por la posibilidad de imaginar futuros más humanos.

En primer lugar, por favor describe las obras que estás presentando en la exposición 臺灣回聲 Ecos de Taiwán

En la exposición, presento obras de mi serie «En algún lugar del tiempo». Un coche de juguete avanza, pero paradójicamente permanece en su sitio. Para mí, refleja la lucha humana de buscar siempre, pero nunca escapar del todo. La tenue luz que brilla desde la ventanilla del coche es como un recuerdo: algo íntimo e inalcanzable. Estas obras no tratan de alcanzar un fin, sino del proceso mismo: pasar, devenir y fluir. Mi lenguaje artístico es una poesía del movimiento. No se basa en la belleza estática, sino en los ritmos y las tensiones que surgen del movimiento. Las imágenes borrosas, la luz tenue y los objetos casi inmóviles de la instalación son lo que llamo formas negativas: encarnan la incertidumbre, la memoria y las huellas del tiempo.

¿Estás entusiasmada por ir a Murcia, España, para presentar tu trabajo junto al de otros colegas taiwaneses?

Sí, me siento muy honrada de haber sido seleccionada junto con ocho artistas taiwaneses para esta exposición. Es una oportunidad especial para mostrar nuestras obras colectivamente y crear un diálogo entre Taiwán y España a través del arte.

¿Cómo comenzaste tu viaje en el mundo creativo y qué te inspiró a dedicarte a él?

Siempre me ha fascinado la fugacidad de la existencia. La vida avanza constantemente, pero su final nunca está claro. Para mí, lo importante no es llegar a algún lugar, sino permanecer presente en el viaje que se despliega. A través de mis obras, quiero que el espectador regrese al «aquí y ahora», que perciba el instante que vive y que sienta el tiempo como algo frágil y poderoso a la vez.

¿Qué modelos a seguir han influido más en tu formación y visión actual?

Más que un único modelo a seguir, me inspiran artistas y pensadores que exploran el tiempo, el movimiento y la percepción, desde el arte cinético inicial hasta las prácticas mediáticas contemporáneas. Me mostraron que el arte puede ser a la vez mecánico y poético, plasmando preguntas sobre la existencia a través del movimiento.

¿Cómo influye tu identidad cultural en tu manera de crear?

Al haber crecido en Taiwán, estoy profundamente influenciada por su identidad multifacética: una isla donde se superponen culturas, historias y recuerdos. Esta complejidad me enseña a pensar en el arte como un espacio intermedio, donde las cosas nunca son definitivas, sino que siempre están en desarrollo. Mis obras a menudo transmiten esta sensación de migración, transición y memoria, reflejando viajes tanto personales como colectivos.

¿Qué papel juega la investigación en tus proyectos?

La investigación es fundamental. Mis obras parten de preguntas extraídas de la física, la filosofía y las narrativas culturales. La investigación proporciona un marco para poner a prueba estas preguntas, ya sea mediante experimentos mecánicos, el estudio del caos y los sistemas no lineales, o la exploración de referencias históricas y ecológicas. Al mismo tiempo, para mí la investigación también significa observar la vida cotidiana: los pequeños detalles, los recuerdos fugaces, los ritmos invisibles del entorno.

¿Cómo abordas el equilibrio entre concepto y materialidad en tus piezas?

Para mí, el concepto es la semilla, pero solo cobra vida a través de los materiales y el movimiento. Suelo trabajar con luz, motores y sistemas mecánicos porque encarnan tanto la fragilidad como la persistencia. El equilibrio surge de un diálogo entre el pensamiento abstracto y el comportamiento físico. A veces los materiales resisten, a veces me sorprenden, pero en esa tensión, la obra crece. Nunca se trata de una traducción unidireccional del concepto a la forma; más bien, es un proceso donde las ideas y la materia se re-configuran continuamente, dando lugar a ritmos y significados que no podría predeterminar.

¿Qué técnicas o materiales son más significativos para ti y por qué?

Me atraen la luz, los sistemas cinéticos y la precisión mecánica. La luz es tangible e intangible: crea presencia y también revela ausencia. La cinética y la mecánica impulsan la obra, encarnando el flujo continuo del tiempo. Mis obras también se inspiran en la teoría del caos: ver orden dentro del aparente desorden. Los rastros de luz se convierten en registros del tiempo: las operaciones equilibradas generan movimientos aleatorios y auto-retroalimentados. A veces la gravedad los acelera; a veces, la inercia los mantiene en suspenso. Estas oscilaciones —vacilaciones, pausas, aceleraciones repentinas— se magnifican con el tiempo, mostrando cómo, incluso dentro de la determinación, emerge la imprevisibilidad. Dado que las más mínimas diferencias iniciales pueden producir variaciones no lineales, cada trayectoria de luz es un fragmento de caos. Si se superponen infinitamente, estos patrones aparentemente irracionales pueden revelar un orden oculto dentro de un sistema mayor. A través de las instalaciones, manifiesto esta frágil pero vasta estructura: cómo los pequeños eventos de la vida se interconectan, cómo fragmentos inconexos se unen orgánicamente en un todo. En estos rastros luminosos, el tiempo se condensa o se expande en ritmos que podemos presenciar, exponiendo estados que son a la vez desordenados y, sin embargo, secretamente ordenados.

¿Qué relación buscas crear entre tu obra y el espectador?

Quiero que los espectadores se sientan dentro del flujo temporal, no fuera, como observadores. Mis instalaciones son como campos temporales, donde su presencia y sus movimientos extienden la obra misma. El significado de cada pieza crece a través de la participación: cada mirada, cada pausa, cada recuerdo añadido por el público hace que la obra respire de forma diferente.

¿Cómo se relaciona tu obra con el espacio público y los contextos sociales donde se presenta?

Mis instalaciones al aire libre utilizan la luz y el movimiento para transformar el espacio público en lugares donde la gente puede reflexionar sobre el tiempo y la memoria. Por ejemplo, en Aceleración Simétrica, suspendí un vehículo desequilibrado con una piedra enorme. Para mí, esto es un tira y afloja entre la civilización y la naturaleza: el coche simboliza el progreso industrial, la velocidad y la libertad, mientras que la piedra representa el peso de la tierra y la fuerza de la naturaleza. En este estado, la tensión misma se convierte en la imagen central. Sin embargo, la obra no es estática; es un campo de tiempo que fluye. Las proyecciones de luz y las imágenes borrosas son generadas por el público. A través de un código QR, los espectadores pueden subir fotos o vídeos personales, que se transforman instantáneamente en fragmentos de luz, entretejidos en un «poema del tiempo» colectivo. Estos fragmentos se convierten en microcosmos de la memoria, que se integran en la obra con cada interacción, permitiéndole cambiar y respirar constantemente. Para mí, este es el significado de trabajar en el espacio público: no sólo presentar la tensión entre civilización y naturaleza, sino invitar a la gente a traer sus propias experiencias y recuerdos, convirtiendo la obra de arte en un viaje compartido y en evolución.

¿Qué proyectos te entusiasman actualmente?

Estoy preparando un gran proyecto para el Festival de los Faroles de Taiwán de 2026 en Chiayi. Será un entorno inmersivo a gran escala con esculturas, instalaciones de luz interactivas y obras digitales generativas inspiradas en la cultura y la ecología locales. El proyecto une el arte público, la memoria cultural y la participación comunitaria, combinando tecnología, narrativa y naturaleza en una experiencia compartida.

¿Cómo visualizas la evolución de tu práctica en los próximos años?

Espero con interés más colaboraciones interdisciplinarias, combinando el arte con la ciencia, la arquitectura y la investigación ecológica. Al mismo tiempo, seguiré desarrollando el lenguaje poético de mis obras, permitiéndoles hablar sobre el tiempo, el movimiento y la memoria de nuevas maneras.

Si pudieras dejar un mensaje para las futuras generaciones de creadores ¿cuál sería?

Mantente presente, mantén la curiosidad. La creación no se trata de encontrar una sola respuesta, sino de vivir con las preguntas y dejar que se transformen en formas, espacios y experiencias.

¿Qué esperas que quede en quienes conozcan tu obra: una pregunta, una emoción, un recuerdo?

Espero que se vayan con una sensación de tiempo, no como una línea recta, sino como un ritmo vivo. Ya sea a través del recuerdo, una emoción fugaz o simplemente una pausa, quiero que el encuentro les recuerde que el momento presente ya posee su propia belleza y profundidad.

¿Cómo te afectan los tiempos que vivimos, las tensiones, los cambios, la urgencia, cuando imaginas proyectos?

Nuestros tiempos me recuerdan la fragilidad de la existencia. Esta urgencia no me obliga a trabajar más arduamente, sino a escuchar con más atención: pequeños movimientos, luces tenues, recuerdos inciertos. En tiempos tan frágiles, creo que los gestos sutiles pueden ser poderosos.

¿Qué papel juega la memoria en tu obra?

La memoria es fundamental. Mis obras son como contenedores de memoria, pero no fijos: son inestables, temblorosos, borrosos. La memoria no se trata solo del pasado; también es cómo sentimos el presente e imaginamos el futuro.

¿Qué sueño creativo aún no has realizado y te gustaría compartir algún día?

Un sueño es crear un paisaje cinético a gran escala: un campo de luz en movimiento y elementos mecánicos por el que la gente pueda caminar, donde todo el entorno se convierte en una coreografía de tiempo y percepción.

Para terminar nos gustaría preguntarte si hay algo que quieras decir a los visitantes de Diggin Society

Gracias por compartir este espacio conmigo. Espero que mis obras te inviten a detenerte, a respirar y a percibir el tiempo no como algo que se desvanece, sino como algo vivo dentro de ti: una presencia que conecta la memoria, el movimiento y la imaginación.

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