En 2011, el panorama del rap de Houston vivía una transición entre la generación de leyendas como UGK, DJ Screw, Slim Thug o Chamillionaire y una nueva ola de artistas que mantenían vivo el sonido de la ciudad adaptándolo a la nueva década.

Si 2011 fue el año en el que Lil B alcanzó el punto más alto de su creatividad, Gold House fue uno de los regalos con los que cerró ese periodo irrepetible. Publicada el 25 de diciembre, apenas una semana después de BasedGod Velli y pocos días después de Blue Eyes, la mixtape confirmaba que el Based God vivía en un estado de inspiración prácticamente inagotable.

En el verano de 2011, King Los atravesaba uno de los momentos más importantes de su carrera. Considerado por muchos como uno de los mejores letristas surgidos de Baltimore, llevaba varios años construyendo una sólida reputación gracias a mixtapes como Zero Gravity y Shooter.

En 2011, Trina atravesaba uno de los momentos más importantes de su carrera. Después de más de una década siendo una de las figuras femeninas más influyentes del rap sureño, decidió tomar el control de su rumbo artístico y publicó Diamonds Are Forever.

En 2011, D-Pryde era uno de los nombres más prometedores surgidos de Internet. Con apenas diecisiete años, el rapero de Toronto había conseguido millones de reproducciones en YouTube gracias a sus freeverses, versiones de instrumentales populares y una combinación de técnica, melodía y cercanía que conectó rápidamente con una audiencia muy joven.

Cuando True Story llegó en junio de 2011, Future ya era una figura en ascenso dentro de Atlanta gracias a mixtapes como 1000, Kno Mercy y Dirty Sprite. Sin embargo, todavía era considerado un talento local. Este proyecto cambió por completo esa percepción y marcó el inicio de su transición hacia el estrellato.