Después del lanzamiento de 5.0 en 2010, Nelly atravesaba un periodo de transición. Aunque seguía siendo una de las figuras más populares del rap estadounidense, la industria había cambiado considerablemente. Las mixtapes dominaban Internet y una nueva generación de artistas utilizaba este formato para mantenerse presente entre lanzamiento y lanzamiento.

Cuando K Camp publicó Become A Fan en la primavera de 2011 todavía era un artista prácticamente desconocido fuera de Atlanta. Había pasado varios años desarrollando su estilo en el circuito local, actuando en pequeños clubes y grabando canciones que mezclaban el rap sureño con melodías pegadizas.

En 2011, Travis Porter era uno de los nombres más comentados del panorama de Atlanta. El trío formado por Ali, Quez y Strap había conquistado Internet gracias a una sucesión de mixtapes repletas de himnos para discotecas, universidades y strip clubs. Con Music Money Magnums dieron el paso definitivo antes de debutar oficialmente en un gran sello.

En 2011, T-Pain atravesaba uno de los momentos más delicados de su carrera. Después de revolucionar el panorama musical con una sucesión de éxitos y convertirse en el principal embajador del Auto-Tune durante la segunda mitad de los años 2000, el cantante de Florida veía cómo parte de la industria comenzaba a cuestionar un sonido que él mismo había ayudado a popularizar.

En 2011, el panorama del rap de Houston vivía una transición entre la generación de leyendas como UGK, DJ Screw, Slim Thug o Chamillionaire y una nueva ola de artistas que mantenían vivo el sonido de la ciudad adaptándolo a la nueva década.

En 2011, Trina atravesaba uno de los momentos más importantes de su carrera. Después de más de una década siendo una de las figuras femeninas más influyentes del rap sureño, decidió tomar el control de su rumbo artístico y publicó Diamonds Are Forever.

Cuando True Story llegó en junio de 2011, Future ya era una figura en ascenso dentro de Atlanta gracias a mixtapes como 1000, Kno Mercy y Dirty Sprite. Sin embargo, todavía era considerado un talento local. Este proyecto cambió por completo esa percepción y marcó el inicio de su transición hacia el estrellato.

No Brainer marcó el nacimiento discográfico de Shy Glizzy, un joven rapero procedente del sureste de Washington D. C. que pocos años después se convertiría en el principal representante de la nueva generación del rap de la capital estadounidense.